viernes, 5 de noviembre de 2010

Juan Antonio Arias, periodista y poeta


Juan Antonio Arias Toribio (Nerva, 1988). Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, cuenta con un curso de Imagen y Comunicación que ha finalizado recientemente y, en la actualidad, se encuentra realizando prácticas en la redacción de Diario de Sevilla. Asegura que estudió Periodismo porque “quería estar ahí, en algo tan trascendente y delicado como informar. Quería pertenecer a esa especie de secta de titiriteros de opiniones para aportar mi granito de arena en desmantelarla. Pobre iluso…”, confiesa. Ávido lector y amante de la poesía, publicó sus versos hace unos años en Poetas en el camino, una antología de poetas en Sevilla el gran poeta y pensador Vélez Nieto “hasta ahora, prefiero no publicar en solitario, porque, en muchos casos, casi se tiene que ir de casa en casa como un Testigo de Jehová para que alguien compre el libro por compromiso. O para que el editor recupere lo invertido. Internet en ese aspecto sí que agiliza la lectura”, apostilla. De esta manera, Arias imprime sus versos en Estados Pasajeros, blog dedicado por entero a sus poemas y sin más artificio que la palabra misma, desnuda ante los lectores: “Estados Pasajeros son estados anímicos o existenciales que sobrevuelan de vez en cuando, pero tampoco quiero ponerme muy metafísico porque es todo bastante más sencillo. Estados pasajeros es sólo el hábito de escribir frecuentemente que empezó más como una vía de almacenamiento que como un escaparate de poemas, y donde hoy publico los poemas casi por inercia. Todavía no sé muy bien por qué lo hago (risas)”
Sea como fuere, si hay algo que caracteriza y sorprende de la poética de Juan Antonio Arias esa es su madurez pese a su juventud, - o por qué no, gracias a ella- . Madurez temprana no sólo compositiva, -que también-, sino sobre todo reflexiva y profunda de su visión del mundo con cierta rebeldía ante lo que vive y lo que es. Pero no es una rebeldía adolescente ni romántica, sino más bien una rebeldía humanística en tanto que muestra el posicionamiento del hombre ante el mundo que le rodea. Con gran humildad y sencillez, Juan Antonio moldea versos a su antojo y aún más libre, sin cláusulas ni contratos, sin convenciones o con ellas, poco le importa, siempre a su manera, sin miedos y con cierta audacia para conseguir gritar alto y claro su sentir y su vivir contra viento y marea en estos tiempos en los que es fácil asentir a todo.